Educación, seguros, clínica o universidad: el mismo problema con otros nombres. Muchos prospectos entrando por un proceso que nadie escribió.
La institución llevaba todo el control de admisiones en una hoja de cálculo. Con treinta familias funcionaba. Con trescientas, alguna se quedaba sin respuesta.
Escribimos el proceso completo por primera vez: registro, recorrido por el campus, aplicación por alumno, prueba, expediente, matrícula y bienvenida. Cada etapa con su responsable y su disparador.
Un objeto Alumno propio, tres pipelines sincronizados, cinco formularios sobre un motor, veintidós correos orquestados y la doble salvaguarda que protege la base histórica.
Hoy el sistema corre en producción cada temporada de admisiones. El equipo ve el estado real de cada expediente sin abrir un Excel, y cada familia recibe el mensaje correcto en el momento correcto.
Si entran muchos prospectos por un proceso que nadie escribió, empezamos por definirlo. El diagnóstico son dos semanas.